
Inglaterra esconde uno de los epicentros culturales más ricos del mundo, Londres, ciudad fundada en el momento más álgido de la expansión del Imperio Romano, que se convertiría más tarde en la capital de un nuevo imperio aún más poderoso: el Imperio Británico. Muy pronto, durante los Juegos Olímpicos de 2.012, Londres volverá a ser el centro de la atención mundial, para poner de manifiesto una vez más la indudable modernidad de esta gran capital.
Millones de turistas de todas partes del mundo llegan a Londres cada año para visitar monumentos históricos como la Torre de Londres, la Abadía de Westminster o el Palacio de Buckingham. Londres cuenta también con museos para todos los gustos, como la Galería Nacional, el Museo Británico, el museo de Victoria y Alberto, o las más recientes galerías Tate Modern y Tate Britain.
Para muchos visitantes, el mero hecho de contemplar el ajetreado ritmo de vida de la ciudad es la mejor forma de sumergirse en la peculiar cultura londinense.
El centro de la ciudad está lleno de lugares de interés y actividad constante, como la Plaza de Trafalgar o Covent Garden. Desde aquí, es posible subirse a los famosos autobuses rojos londinenses de dos plantas, recorrer famosas avenidas como Strand o Fleet Street y viajar en el tiempo a los lugares que inspiraron las novelas de Charles Dickens, el casco antiguo de la ciudad de Londres, hoy en día centro financiero del país. No muy lejos se encuentra la obra maestra de Sir Christopher Wren, la Catedral de San Pablo.
La orilla sur del Támesis, o South Bank, es el lugar ideal para disfrutar de la cara más distendida del estilo de vida londinense, con cafeterías, festivales de cine, galerías de arte y cientos de tesoros escondidos. La famosa noria del Ojo de Londres (o London Eye) permite disfrutar de vistas espectaculares del río Támesis, sus conocidos puentes y los característicos edificios que lo bordean.
Toda una vida no es suficiente para descubrir cada rincón del centro de Londres, pero las afueras están también llenas de lugares interesantes, como los Jardines de Kew, al oeste, declarados Patrimonio de la Humanidad, o la impresionante arquitectura y los pintorescos paisajes marineros de Greenwich. En todos los puntos cardinales, parecen apreciarse las pequeñas zonas que dividen y forman a la vez la complejidad y la diversidad de la rica personalidad de la ciudad de Londres.
Conocido por todos es el atractivo comercial de la capital, centro de la moda por excelencia, con tiendas para todos los bolsillos, como las de Oxford Street, o de las marcas más lujosas. La ciudad de Londres es también famosa por sus mercadillos al aire libre, como los de Camden Lock, Brick Lane o Portobello Road, en los que es posible encontrar desde antigüedades a obras de arte originales, joyas, ropa de segunda mano o productos de cualquier lugar del mundo.
Pero, a pesar del bullicio de la ciudad, Londres está cubierto de espacios naturales, como Hyde Park, Regents Park, St. James Park o Holland Park, que sirven de refugio para disfrutar de un poco de tranquilidad y alejarse del estrés de la capital.
Cualquier día del año, es posible asistir a espectáculos para todo tipo de públicos. Para los amantes de la música clásica, teatros como el Royal Albert Hall o la Royal Opera House sirven continuamente de escenario a los mejores artistas del mundo. Pero también hay lugar para la danza en el Royal Ballet o el Sadler's Wells, o para los musicales y las mejores obras de teatro en cualquiera de las muchas salas del West End. Desde los estrenos de las grandes salas de Leicester Square al cine más alternativo de otras más pequeñas, siempre hay algo que ver en cualquier lugar de la ciudad, y disfrutar después de la excéntrica vida nocturna londinense en la gran selección de restaurantes, bares y discotecas que ofrece.
Londres empapa con su riqueza cultural, su belleza histórica y su tradición viva a todo aquel que la visita, y pocos vuelven a casa decepcionados. Como dijo Samuel Johnson: “Aquel que se cansa de Londres, se ha cansado de la vida”.