
Además de todos los atractivos de otras partes del Reino Unido, Gales es un país con identidad propia, bellos paisajes, una capital llena de vida y una cultura muy especial. Aunque sólo el 20% de la población habla galés, los galeses se identifican con símbolos propios como el dragón rojo de su bandera, su pasión por el rugby o los típicos sombreros de copa, cuya omnipresencia demuestra el orgullo que sienten por su patria.
La mayor parte de la población, alrededor de 3 millones de habitantes, se reparte entre las ciudades de Cardiff, Swansea y Newport. Cardiff, la capital, es el centro cultural, mientras que Swansea, situada junto a la península de Gower, es conocida por sus tiendas y su oferta de actividades de ocio. A lo largo de la costa, pueden visitarse localidades con el encanto de Tenby, Aberystwith o la isla de Anglesey, al norte. Como testimonio de las épocas de invasión y resistencia del país, pueden encontrarse majestuosos castillos a lo largo y ancho de todo el territorio galés, innumerables centros artesanales, y los pubs y teterías más acogedores del Reino Unido.
El resto de Gales está formado por paisajes naturales que aún conservan toda su belleza. Las líneas montañosas, ríos y lagos, siempre cercanos a la costa, son un lugar favorito para la práctica de deportes al aire libre. Existen 3 parques naturales: Snowdonia, al norte, con el pico más alto de Inglaterra y Gales, el monte Snowdon; las magníficas colinas de Brecon Beacons, al sur; y la costa suroeste de Pembrokeshire, con la vida marina y algunas de las playas más magníficas de Gran Bretaña.
El festival nacional de Eistedfodd, que se celebra en agosto, rinde homenaje a la tradición musical y poética del país. Los galeses se visten con sus trajes tradicionales y los visitantes pueden degustar algunas de las especialidades gastronómicas de la zona, como el cordero, los berberechos, el pan de alga o laverbread, el pan dulce de pasas, o bara brith, y el rarebit (tostada con salsa de queso típica galesa).